El antro del Arte: Nuevas hipocresías
Me da miedo la escritura, en parte por lo que detesto del arte, ya que la mentira se ha infiltrado en su naturaleza, hasta hacer de aquel sitio, en principio bastardo, intimo, real desde las pulsiones subterraneas, plataforma vacía para formar y desestructurar las sustancias, que son en definitiva la nada… han hecho de esa tierra de nadie un lugar pedagógico, lleno de médicos peligrosos, que se ocultan uno tras de otro, como un juego pusilánime de pingüinos ocultando su identidad PERSONAL mas allá de las mascaras. Medicina castradora desde el rebaño. Si no son los demás quienes te ocultan, será la hipocresía con la cual te podrás defender para negar y manchar ese espacio de “viaje”, el que se supone “Arte”. Estilo rebaño.
Siento particular seducción con esas manifestaciones que son inocentes de lo que hacen. Muchos poetas se esfuerzas por ser agresivos, ácidos, exageradamente subjetivistas, solo para “dar la impresión”. Generar “impresiones” siempre es atractivo. En su acto aguarda un principio de sensualidad/sexualidad, el de trasgredir los sentidos, posarse tras el telón de las apariencias, y gestar incendios en el “otro”, ventilando ese cuarto de polvo y polillas, haciendo que sus estructuras se liberen, y que los traumas dancen la muerte y el vuelco hacia el renacimiento en formas diferentes, como un bebe mutante ¿Pero quien libera al impresionador? Muchas veces se terminan siendo, por el afan de la sexualidad trasgresora, un simple payaso patético con un set de buenas bromas. El respetable público actúa como la figura del asesino pasivo, sin querer queriendo. “El Artista” fomenta con la sacralización del respetable publico, la consolidación del “Humano promedio” del cual Bukowsky advierte en “El Genio de la Multitud ”.
Ni siquiera se trata tanto de sostener preceptos o normas morales, ese tema ya está mas menos superado o no es problema como en los años 50 (EJ: Ser conservador hoy en e día, es menos tradicional y rupturistas que ser un liberal), sino mas bien se trata de caer en la reproducción reiterada de parámetros estéticos, de legitimar los prejuicios de la masa, de hacer que la masa no dude de su condición de corderos, creando formas religiosas desapercibidas que estancan la cultura en la ortodoxia hipócrita. El arte moderno o renacentista, perseguía con claridad un ideal de belleza o de reivindicación política respectivamente. Lo cual puede ser según cada opinión, públicamente criticable, ya que esto es planteado abiertamente: “yo soy” y “yo quiero”. Con estas afirmaciones del arte “no posmoderno” es fácil aplicar la prueba de la hipocresía. Pero dentro de actuales manifestaciones de arte vemos como la negación del “yo soy” aboga por un supuesto quiebre radical del sentido y de la estandarización del lenguaje que no es mas que reproducción de un nuevo campo lógico de acción, una nueva estandarización, que esta vez no dice lo que se debe hacer, sino mas bien, se ocupa de lo que “no se debe hacer”. Es en este sentido, un idealismo negador y castrador.
Al posicionarse fuera de los metarrelatos, supuestamente seria para danzar la muerte en el espacio vacío y bastardo donde todo es posible, un nuevo terreno definitivo de libertinaje existencial. Sin embargo, al tener como ideal o “nombre” “Arte”, sus arrebatos se verán reducidos en tanto fuerza furtiva e indómita. Sus direcciones se reducen y pasan a haber ciertos cánones “autorizados” de acción. Si el arte de vanguardia, posmoderno o lo que sean, fuera acorde con sus propios postulados que critican a la modernidad, habría más producción abiertamente moralista, y este seria aceptado como un juego del lenguaje más. Nos encontraríamos con muchas mas expresiones que indaguen “mundos trascendentales”, inventando sin vergüenza o “CULPA!” nuevos dioses a su antojo. La explosión de la acción. Quizás la categoría que viene a sostener el fantasma de la culpa al interior del arte contemporáneo es la del “éxito” o del “logro”, superando a la religión, pero cayendo en las dinámicas del mercado de consumo. El teatro es maravilloso, pero no por eso se justifica que todos terminen siendo actores travestistas.
En el giro del ser hacia la estética, es donde mucho del juego lúdico del arte paso a caer en el circo de la pura impresión. No es casual que veamos en la actualidad un cierto resurgimiento de la técnica como valorización, incendiada en los 80 por el under europeo, o también muy criticada por las vanguardias modernas (Dadaísmo, La Escuela de Frankfurt, etc).
El Arte, paso a ser un antro donde convive la hipocresía, la pobreza de egos infértiles, la autocomplacencia sectaria-partidista, la buena onda vendida, etc. Los artistas esos “shúper locos” creo que se olvidaron del sagrado vomito iconoclasta, ese tesoro violento de independencia rabiosa que nos incita al vértigo de la nada. Simples ovejas disfrazadas de lobos solo buscan ganar batallitas de posicionamiento mediocre dentro de la red de idiotas. Por eso prefiero que los artistas se queden con su cadáver, y volver a la simplemente existencia y acción desperfilada y fuera de filas militares o poseerás. Métanse al “arte y la cultura” por el ano, a ver si esa mierda logra superar la impresión y llegar a la EXPRESION , probando nuevas metodologías y técnicas, lo cual dudo. Que se siga buscando el arte en los museos, por que es en esos cementerios donde merece estar por fracasado, aburrido, latero y bueno para nada, y que los FONDART sigan alimentando la derrota. Que se siga juzgando al arte en las universidades con notas de 1 a 7 (que asco, jjjjj). Y que los amigos digan: “que bonito”. Por que el “Arte is Dead”, Aplaudid!, la comedia a terminado.
Escribir sobre la realidad con “Expresión” no es fácil. Ya sea con sonidos, colores o literatura. Las guías y tutoriales dicen bastante, en términos formalistas, como generar obras y asegurar la Impresión. Pero esto no asegura la sobrevivencia de la Expresión , sin terminar como la nariz de Romina Salazar. La expresión es demasiado intima y sabia en su locura como para convivir entre el “respetable publico”, entre los corderitos, entre la masa de mierda, entre artistas poseeros, etc… el antro. La expresión creo que puede crecer mas en tierras de inocencia e ignorancia (Respecto del “deber ser” religioso o postmoderno, la hueva que sea). Un poco de salvajismo que llene de vida esta Estabilidad agónica. Espero a una tropa da asesinos y asesinas que violente la “paz incomoda” y comencemos a jugar en serio los instantes.
Fin
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Dedicado a Víctor. Un amigo de infancia que lo deje de ver durante muchos años a eso de los 10 años de edad, nos juntamos hace poco simplemente a hacer sesiones de ruido con poesía guitarra acústica y violín. Volví a encontrar y a valorizar la intimidad de la palabra nuevamente. Aquí va la teleserie que resulto:


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