lunes, 22 de noviembre de 2010



Enfermo sin novedad, la energía se pudre cuando no apuñala con furia los movimientos hacia cualquier lugar. Como laguna apestada de moscas, agua verde, peces decadentes, malesas de mejor grado, y todo es tan igual, y todos es tan reiterativo. Agonía fastidiosa, soy la cólera que se autoenvenena y no en tiende nada.    

Esa calavera lunar se ríe como siempre de mis horarios, de mis orgasmos, de mis letras, de cofres. El tiempo siempre indiferente solo hace tu trabajo, implacable el muy mierda. Aquí condenado, en la mediana conciencia, en el mediano camino, el la mediocre vida, en el estar y ser … patéticamente pensados, sin bromas, cosquillas y sobresaltos, exquisitos condimentos que harían de todos este pasar silencioso menos amargo, y sabrosamente melodramático.